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Finn Juhl


04-05-2017
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Finn Juhl (30 de enero de 1912 - 17 de mayo de 1989), danés, aunque arquitecto y diseñador de interiores, fue más conocido por sus extraordinarios diseños de muebles, sobre todo en los años 40, y por ser el más notable introductor en los EEUU del diseño nórdico.

Después de graduarse en arquitectura, trabajó durante 10 años en la firma de arquitectura de V.Lauritzen, donde también había sido aprendiz como estudiante. En esta etapa, Juhl fue responsable de gran parte del diseño interior de la sede de la emisora nacional Danmarks Radio, una de las tareas más destacadas de la firma. En 1943 recibió el Premio Hansen para jóvenes arquitectos.

En 1945 se estableció por su cuenta en Copenhague, especializándose en diseño de interiores y muebles, aunque su experiencia en este campo empezó bastante antes, en 1937, cuando comenzó una colaboración con el ebanista N.Vodder, que continuaría hasta 1959, exponiendo diversos trabajos, que, como todos sus obras de entonces, se producirían en tiradas muy cortas, ochenta unidades máximo, aunque fueron casi todos reeditados más adelante a mayor escala.

El primer trabajo de Juhl fue muy controvertido, la silla Pelican, de 1939, que fue caricaturizada como una "morsa cansada"; a pesar de las dificultades, la obra de Juhl comenzó a influir en el estilo de los hogares de la época, aunque no alcanzó el prestigio local de Børge Mogensen o Hans Wegner, quizás menos atrevidos en su inspiración.

En 1948, Edgar Kaufmann, del Departamento de Diseño Industrial en Merchandise Mart en Nueva York, recorrió Escandinavia buscando nuevas líneas de diseño, y quedó impresionado por el trabajo de Juhl, introduciéndole rápidamente en el mercado estadounidense. En 1951 participó en la exposición Good Design, en Chicago, con enorme éxito. En la Triennale de Milán ganó un total de 5 medallas de oro, aumentando exponencialmente su reputación internacional y convirtiéndose definitivamente en una figura de alcance mundial.

Juhl también creó refrigeradores para General Electric, cristalería, cerámica, diversas líneas de mobiliario, y fue diseñador de interiores de cabecera de diversas Instituciones, incluidas las Naciones Unidas.

Aunque en los 60 y los 70 su obra perdió cierto interés, ésta ha vivido un fulgurante renacimiento en la última década, convirtiéndose en un auténtico clásico del diseño.

 



Silla Mosquito, de Arne Jacobsen


16-05-2015
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Esta singular silla, re-editada y en lanzamiento desde este mismo año, fue diseñada por Arne Jacobsen (de quien ya hemos hablado repetidamente en nuestro blog), en el año 1955, conocida entre arquitectos, decoradores y profesionales como Silla Mosquito, aunque su nombre original es Munkegaard Chair.

 

Un diseño en la línea de Jacobsen, incorporando el concepto, muy precursor en su momento, de apilabilidad, con su elegancia y calidez habituales.

 

Puede interpretarse como una evolución de su famosa Silla Hormiga, de 1951, cambiando las tres patas de tubo doblado por 4, y ajustando la forma del respaldo-asiento, de una sola pieza conformada, a una forma más estilizada, y reduciendo las “orejas” de soporte de los hombros.

 

Esta silla fue diseñada originalmente para la escuela Munkegaard, al norte de Copenhague, edificio diseñado por Jacobsen, buscando su ligereza, facilidad de apilado y almacenado, resistencia i neutralidad estética, características que le han conferido un prestigio más allá de su uso escolar original.

 

Se lanza en madera de roble, fresno o nogal y maderas teñidas en diversos colores, y en diversas opciones tapizadas, en tejido y en piel, y también con variantes para el acabado de las patas.



Silla Cesca (ó B32)


18-12-2014
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Esta silla, diseñada por el arquitecto Marcel Breuer en 1928 (nada más y nada menos), es uno de les ejemplos de fusión entre tradición y modernidad más celebrados en la historia del diseño industrial. Por un lado, la estructura tubular (acero cromado), de rabiosa modernidad en aquel momento, llevada al extremo estructural por el voladizo del asiento, que mantiene el peso del usuario literalmente en suspensión. Por otro, el entramado de asiento y respaldo, de entretejido de mimbre, liviano, resistente y transpirable, extraído de las rejillas artesanales de butacas y sillas tradicionales del siglo XIX.

 

El contraste entre texturas naturales y metálicas es uno de los secretos de su presencia, que la hace apta para cualquier proyecto de arquitectura o interiorismo. La Cesca original (o Ceska, o silla B32) no disponía de brazos, aunque se fabricó posteriormente esta variante, como también se puede encontrar un modelo con asiento y respaldo en piel.

 

Marcel Breuer, alemán de origen húngaro se formo en la famosa Bauhaus, en le taller de carpintería, desde donde se convirtió en uno de los diseñadores  y arquitectos más influyentes del siglo XX. Una de sus edificios más famosos es el Museo Whitney en Nueva York, de 1966. También es el diseñador de la sede de la Unesco de 1958.

Otros diseñadores como Mart Stam, o el mismo Mies van der Rohe, desarrollaron este concepto de estructura tubular en voladizo casi al mismo tiempo que Breuer, quien no pudo patentar la B32 debido a algunos litigios de propiedad industrial, hecho que explica que sea quizás la silla más copiada de la historia del diseño. Os invitamos a revisar el resto de sillas y butacas de Breuer con estructura tubular, todas ellas con merecido rango de clásico. La silla B32 forma parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno (MOMA) de Nueva York.

Otro clásico más.

 

proyecto de arquitectura

 



Las lámparas de ”PH”


12-12-2014
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Poul Henningsen (1894-1967), arquitecto (aunque no llegó a graduarse), escritor y crítico de arte danés, conocido simplemente como PH, llegó a ser, sin duda, el diseñador de lámparas más brillante de su época (entreguerras), aunque este título podría seguir vigente hoy en día.

Probablemente el primer teórico del confort visual, muchos de sus diseños más celebrados ocultan radicalmente la fuente de luz, eliminando el deslumbramiento de raíz; sus lámparas envuelven la lámpara con delicadas superficies curvadas y anilladas, estudiadas meticulosamente en geometría y acabado (superficies mates, brillantes o de color). Estas “alas” conducen la luz, por reflexión, combinando luz indirecta i directa, consiguiendo un efecto de suavidad y calidez inigualado. Se han convertido casi en seña de identidad del archiconocido “estilo escandinavo” en arquitectura o decoración.

 

Quizás las más exitosas de entre todas sean las suspendidas PH50, PH Artichoke i PH Snowball, aunque os invitamos a revisar sus variantes de pie o pared, y el resto de sus diseños. Los difusores yuxtapuestos e independientes les otorgan una ligereza y una “flotabilidad” que quizás sea parte de su enorme atractivo y adaptación a casi cualquier proyecto de interiorismo.

 

La PH50 es una lámpara colgante diseñada en 1925 (!); toma su nombre del diámetro en centímetros de su disco superior, y se ha convertido en un elemento casi venerado por arquitectos y decoradores. El modelo original dispone de una aleta interior roja sólo para la mejora de la calidez de la luz. Está disponible en infinidad de colores.

La PH Artichoke (literalmente “alcachofa”), de 1958, suspendida con cables, cambia la idea de los anillos por un sistema de escamas (72 unidades), con una estudiada inclinación descendente. El modelo pintado en blanco es el más conocido, pero existen variantes en cobre y en acero inoxidable muy celebradas también.

PH Snowball, de 1924, en color blanco, participa de las ideas de las dos anteriores, con una un anillado de inclinación variable, en acabado brillante sólo donde es necesaria la reflexión.

 



La silla DSW


09-12-2014
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Un clásico más

 

La silla DSW (Dining Side Shell Wood), mutada en DSR (patas de metal), DSX (patas tubulares), DAR (asiento moldeado con brazos),DKR (asiento de hilo tramado de acero), RAR (patas balancín)...y más....

 

Charles y Ray Eames revolucionaron en 1950 (no sería la única ocasión) el mundo del diseño de muebles, ideando la que fue la primera silla de plástico (fibra de vidrio, en aquel momento) de fabricación industrial, a partir de una propuesta (de asiento metálico) desarrollada conjuntamente con Zenith Plastics para el concurso del “Low-Cost Furniture Design", organizado por el Museo de Arte Moderno, en 1948. Este diseño sigue siendo uno de los más aceptados en el mundo, se considera un auténtico icono, y es el favorito por decoradores y arquitectos de cualquier país para proyectos de arquitectura e interiorismo de cualquier tendencia; actualmente vive, además, un auténtico “boom”.

 

Una de las ideas de trabajo de los Eames siempre fue que sus diseños no fueran cerrados, que debían adaptarse a las novedades industriales o técnicas, y a nuevas necesidades, concibiendo sus diseños como esquemas abiertos y flexibles, cualidades que reúne la silla DSW en su misma genética.

 

Ésta radica en la simple descomposición de la silla en dos elementos, asiento y patas, buscando la mejor solución técnica para cada uno, y la plena intercambiabilidad de respaldos y soportes: asiento con o sin brazos, patas con mecedora, asientos calados, tapizados...adaptaciones para hogares, oficinas, espacios representativos... incluso para niños, jardín i exteriores, con una amplísimas variedad de colores, acabados y tapicerías. Con su forma orgánica simple, esta silla se revela hoy en día como un auténtico arquetipo. El asiento, con su peculiar forma de concha, se redondea justo en la zona de contacto con los muslos o la espalda, y tiene una profundidad perfectamente calibrada para su ergonomía. La versión actual (infinitamente copiada y clonada) se fabrica con asiento de polipropileno, con un mayor confort, más ventajas de fabricación y reciclable. La estructura original de patas torneadas de madera de arce y tirantes de acero en diagonales, intercambiable, le da una solidez y ligereza imbatibles, además de un aspecto atemporal “todo terreno”.

 

Charles Eames Ormond (1907-1978) fue un diseñador (y cineasta) americano extremadamente popular, considerado, junto a su esposa Ray, una de las figuras más influyentes en el diseño contemporáneo. Ya hemos hablado antes de sus diseños en nuestro blog, y no será ésta la última vez.

 

Un clásico más, sí.

 



¿Hay un por qué del éxito del estilo japonés en interiorismo?


03-12-2014
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¿Por qué el estilo japonés es tan popular para el diseño de Interiores?

 

El diseño de interior japonés, tradicional o contemporáneo, ha sido, es, y parece que seguirá siendo, una fuente de inspiración para arquitectos e interioristas de todo el mundo, y tiene una aceptación popular creciente.

Existen sólidas razones para ello.

La tradición japonesa se ha basado en cualidades muy sólidas, que, al mismo tiempo, se han adaptado al gusto y al modo de vida moderno sin dificultades: el amor y el respeto por la naturaleza, el minimalismo como actitud, el gusto por lo artesano y el “lujo culto” podría ser algunas de ellas.

 

La mentalidad japonesa, acostumbrada a la creación de entornos domésticos reducidos, de atmósfera zen, “filosóficamente” acogedores, como refugio al día a día frenético en el trabajo y en la calle, se ha extendido al mundo occidental sin problemas aparentes. La sabia adaptación de este concepto de “elegancia sostenible” a viviendas y espacios reducidos modernos también ha llegado a occidente, impulsada por una civilización industrial avanzada, tecnológica y basada en el diseño de calidad

 

El estrés del mundo laboral, y la misma configuración física de la vida urbana, los transportes, la tecnología, y la vorágine de las comunicaciones, han ido generando estilos de vida agitados, convulsos, contra los que un entorno doméstico cálido, natural y contenido resulta una fuerte defensa. Nuestro hogar tiende a ser cómodo, simple, calmante, contemplativo…cualidades que se encuentran como básicas en el estilo japonés (el principio “Dan-sha-ri”). La actitud más ecológica, más sostenible y defensora de la naturaleza, que crece sin parar en occidente, casa con estos principios a la perfección.

 

Una tendencia perfectamente consolidada en occidente es la de vivir en espacios más reducidos: facilidad de mantenimiento, movilidad laboral, cambios más frecuentes en la estructura familiar al largo de nuestra vida, envejecimiento de la población, desconfianza en la estabilidad de la economía…

El “minimalismo cálido” japonés se adapta a estos espacios más espartanos con flexibilidad y sabiduría. Una de las claves de este minimalismo es el respeto por los materiales naturales y los trabajos artesanos, que introducen directamente la naturaleza y la sostenibilidad a los hogares.

 

La dimensión social del baño en Japón, con sus legendarios balnearios y casas de baños, han revitalizado, por ejemplo, la importancia de las bañeras, del espacio de relax íntimo, en las casas occidentales, que habían relegado tradicionalmente los baños a espacios secundarios; ya no es tan difícil encontrar bañeras abiertas integradas en los dormitorios, o el uso de la madera en lavabos, duchas o tinas.

 

Con la introducción del budismo en Japón desde China, el arte de la meditación se convirtió en parte indisoluble de su cultura; sus antiguas ceremonias del té, su gastronomía “estética” i saludable, los meditativos jardines japoneses naturales, e incluso las artes marciales, tienen una forma de meditación intrínseca. La mentalidad zen, el yoga, la meditación… se han introducido en occidente de manera irreversible, y con ellos, los espacios y los elementos de mobiliario japonés.

Piedras rústicas, pizarras, aplicaciones del bambú, suelos y revestimientos de madera artesana, elementos florales pequeños y elaborados, bonsáis, separadores textiles, correderas ligeras, tinas de madera, cáñamo, sedas, vajillas de porcelana rústica, madera lacada…son elementos desarrollados durante generaciones en Japón y que se incorporan a nuestro estilo de vida sin dificultad.

Los hogares japoneses, como los nuestros cada día más, pueden ser pequeños, pero la sencillez minimalista de su diseño permite que uno se sienta relajado, aislado del día a día, liberado del desorden mental.

 

¿Te gusta el estilo japonés?

 



“¿Podríamos relajarnos en el vacío dejado por un sillón?”


19-11-2014
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How Hight the Moon, Shiro Kuramata (1934-1991)

 

Fue estudiante de arquitectura y diseño en Tokio, para fundar su propio taller en 1965, desarrollando una amplia labor como arquitecto de interiores y diseñador de muebles, siempre trabajando en la escala pequeña, hasta que en 1988 se instaló en París donde forjó su prestigio más allá del Japón, aún hoy vigente.

 

La poesía, el humor, el minimalismo y los juegos de ligereza o transparencia son los rasgos característicos de sus diseños, que han ganado casi todos los premios posibles y se encuentran en exposiciones museísticas en todo el mundo. Las piezas originales de Kuramata, muchas veces escasas en producción, alcanzan importantes cotizaciones entre los entendidos, como la que nos ocupa en este post, que se subastó en 2013 en Chistie’s de Nueva York por 23.000$.

 

La butaca de 1986 (producida hasta 2009, en una serie limitada) “How Hight the Moon” (como cierto tema jazzístico de Ellington) es uno de los ejemplos más reconocidos de su trayectoria. El sillón de forma tradicional, redondeado, con brazos voluminosos, transmuta su envolvente en una superficie adaptada de rejilla metálica (acero niquelado), cambiando todas sus características perceptivas por otras nuevas: volumen por ligereza, peso por transparencia, mate por brillo, suavidad por rigidez, clasicismo por modernidad, función por sugestión….Incluso las patas sufren la misma transformación.

 

El aire encerrado por el sillón (no hay divisiones internas en el volumen) se acaba convirtiendo en el protagonista, invirtiendo sus cualidades volumétricas convencionales. Esta desmaterialización le confiere una adaptación a todo tipo de espacios, que la ha hecho protagonista en salones, vestíbulos comerciales, edificios de oficinas, museos…diseñados por decoradores o arquitectos de cualquier sensibilidad desde su creación.

 

Un clásico más

 

 

 



Dibujando proyectos ...


17-11-2014
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Dibujar arquitectura supone explicar ideas sencillas y directas, y los dibujos surgen igualmente directos y sencillos.

La expresión de ideas se puede convertir en expresión artística, más allá de una herramienta de comprobación y explicación, puesto que es inevitable que sea una expresión personal del autor.

 

#arquitecto #interiorista

contacto@barcelonarquitectos.com

 



"La Chaise"


04-11-2014
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¿No te recuerda a…?

 

El diseño de esta butaca “chaise longe” empieza en una escultura de bronce, "Floating Figure", creada por Gaston Lachaise en 1927, un homenaje a la sensualidad femenina y un sugerente juego de equilibrios y masas.

 

El matrimonio norteamericano Charles y Ray Eames (de quien ya hemos hablado en nuestro blog repetidamente) diseñaron “La Chaise” como una silla de salón para un concurso del MOMA de Nueva York en 1948, convocado inicialmente para la promoción e investigación en mobiliario económico, funcional e industrializable, que permitiera afrontar la crisis posterior a la guerra mundial en los hogares de EEUU (“International Competition for Low Cost Furniture Design”).

 

El concurso desbordó todas las expectativas (más de 3.000 propuestas internacionales) y los Eames ganaron el segundo premio con la silla DAX. Sin embargo, presentaron también este diseño, que en seguida se ganó el favor del público, llegando a aparecer en el catalogo aunque no encajara exactamente en el espíritu del concurso, y recibió una mención del jurado.

Los costes de producción la arrinconaron inicialmente a series exclusivas e incluso se dejó de producir temporalmente, hasta su relanzamiento en 1990 para convertirse en un hito.

 

La butaca, que permite diferentes posturas, está formada por dos conchas curvadas y perforadas, de fibra de vidrio blanca (originalmente, aunque también puede encontrarse en otros colores), con su característica sinuosidad, separadas con material elástico, sin tapizar. Se sostiene sobre un aspa de madera de roble a través de cuatro “patas” de acero inoxidable.

 

En este caso, la brillantez del diseño no radica, para nosotros, tanto en sus características constructivas o funcionales como en ser uno de los primeros ejemplos de diseño “contextual”. La referencia a “Floating Figure” es directa y manifiesta (no se oculta ni en su nombre). Otras alusiones obvias: Henry Moore o Dalí.

 

¿Puede un diseño ser una interpretación, puede ser una re-lectura? Si el diseño es un lenguaje, ¿pueden hacerse “citas”? El diseño puede jugar con imágenes ajenas, con elementos sacados de contexto, que el espectador reconoce y que le permiten establecer vínculos sensibles distintos con el arte o los objetos. Este diseño fue uno de los primeros en reflexionar sobre estas ideas y obtener un resultado que, aún hoy en día, la ha convertido en un referente para decoradores, arquitectos e interioristas de todas las generaciones y estados, por su elegancia cautivadora y su carácter evocador.

 

Otro clásico

 

 



¿Qué consejos le darías a la nueva generación de arquitectos?


19-09-2014
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Guía para desarrollar una carrera de éxito como arquitecto.

 

Trabaja mientras estudias.

La arquitectura es un oficio, y se aprende ejerciendo tanto como estudiándo. Apúntate a prácticas o pasantías lo antes posible, y, además, con menos tiempo disponible, aprenderás a rendir y no perder tiempo.

 

No te dejes "atrapar" por los despachos reconocidos.

Asegúrate que un despacho de arquitectos famoso sea realmente una oportunidad de aprender, y considéralo solo un inicio.

Tu trayectoria profesional solo es tuya. Valora siempre qué tiene previsto una firma de arquitectos para sus profesionales emergentes, más allá de sus propios intereses.Los jóvenes son el futuro, y los estudios de arquitectura deben abrazar sus ideas, energía y entusiasmo, pero no olvides que unas prácticas son nada menos que una introducción a cómo funciona un despacho de arquitectos, como profesión y como empresa, y no una entrega ilimitada de tu tiempo.

 

El “networking”, una clave para progresar.

Intégrate en comunidades o grupos de tu interés, no necesariamente de tu edad ni tu campo. La nueva era social-digital te lo facilita. Cultiva siempre tu red de contactos y nunca te aísles. Recogerás frutos.

 

Los clientes creen que saben todo sobre la arquitectura.

Sé paciente. Intenta abrir su mente, muéstrales múltiples opciones y haz comparativas con sus ideas. Sé un profesional siempre, y no olvides que tú has sido formado como arquitecto, el cliente no.

 

No quemar las naves

El mundo de la arquitectura es pequeño, aunque no lo parezca. Tus acciones y decisiones se recordarán y volverás a encontrar a muchos de tus compañeros de viaje.

 

Es tu carrera y sólo la tuya.

Si en algún momento no obtienes la experiencia, la oportunidad o la compensación adecuada, déja lo que estás haciendo.

 

Expresa siempre tu opinión.

Las mejores ideas nunca se incorporan a los proyectos de arquitectura (o a cualquier proceso de producción), a menos que se presenten bien y se defiendan mejor. Cualquier proceso o proyecto avanza sólo si se somete a mejoras. Una mejora bien fundada es siempre apreciada por clientes o compañeros.

 

También tienes que diseñar tu carrera.

Todos nosotros somos únicos, y nuestro trabajo debe ser también único. Debes reflexionar continuamente sobre tus experiencias para determinar lo que realmente quieres hacer, y toma decisiones de acuerdo con ese objetivo. Planifica a medio plazo.

 

Diferénciate

Desarrolla prioritariamente las habilidades y capacidades que te hacen distinto.

 

La tecnología, siempre la tecnología.

Debes estar siempre en la vanguardia: aprende a conocer y a utilizar cuanto software te pase por delante que te sea útil. Desde el primer día de clase, y no lo dejes más. Domina CAD, entornos BIM y cuantos medios de expresión gráfica puedas.

 

La sostenibilidad es una vocación y una oportunidad

Formarse en sostenibilidad en arquitectura es abrir una vía a la que los despachos de arquitectos tradicionales están llegando rezagados. Atrápalos en este campo. Educa a tus clientes también en sostenibilidad. Sorprendentemente, encontrarás crietrios sólidos de sostenibilidad en la historia de la arquitectura y en la construcción tradicional.

 

Protege la profesión.

Los arquitectos no son compensados casi nunca con justicia debido a que el público en general no valora (o no sabe) realmente lo que hacemos. Reivindíca a la profesión con tu trabajo y no aceptes encargos abusivos. Enseña, muestra y demuestra cómo la buena arquitectura mejora la vida de las personas.

 

La educación no termina en la facultad.Abre bien los ojos.

Deberás aprender continuamente para mantenerte a la vanguardia de los materiales, sistemas y tecnología de la arquitectura. Para siempre. No dejes que el mundo te adelante. Viaja para aprender; estamos rodeados de arquitectura interesante.

 

Ten en cuenta a los que vienen detrás.

Enseñar a los que te sucedan es una calle en dos sentidos, darás y recibirás ideas y aprendizaje. Inspírate y conoce a la próxima generación

 

Sé siempre positivo

Y tus proyectos serán siempre positivos. El arquitecto resuelve problemas, no los busca.

 

La arquitectura como servicio.

El diseño más fácil es una caja, pero los arquitectos no diseñan cajas. La arquitectura ha de servir a los demás. Asegúrate de que tu trabajo contribuye en algo beneficioso a la sociedad.

 

El último y más importante

Diviértete.

 

Este post es una adaptación libre del siguiente artículo: Kevin J Singh. "21 Rules for a Successful Life in Architecture" 18 Sep 2014. ArchDaily. Accessed 19 Sep 2014. 

 



¿Por qué predomina la madera en la construcción de casas en Estados Unidos?


18-09-2014
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Todos hemos reparado, en las películas o en la televisión, que muchas casas americanas son de madera, y hemos visto repetidamente esos esqueletos de listones que se revisten por ambas caras Aunque la construcción con otros materiales, sobretodo en áreas urbanas, no es en absoluto menor, su preponderancia es patente.

¿Hay algún motivo para esta aparente preferencia por este sistema constructivo?

 

Existen argumentos muy distintos:

1.- Motivos históricos. Debemos pensar que EEUU es un país muy extenso, colonizado no hace tanto tiempo. Los pioneros iban desplazando la frontera conocida hacia el oeste, con rapidez, con una forma de vida casi nómada y con pocos medios. Los colonos, alejados de medios industriales, construían sus cabañas por sus propios medios, y tomando la materia prima más cercana y fácil de trabajar, la madera. Los vastos bosques son y han sido una materia prima muy abundante, y de gran calidad. Las comunidades se reunían para construir colectivamente los edificios más comprometidos o importantes (iglesias o graneros, por ejemplo), provistos simplemente con sus herramientas de carpintería.

 

2.- La construcción en madera es frágil frente a los incendios, los fenómenos meteorológicos y el paso del tiempo. Esto tiene diversas consecuencias en el parque edificado y en la mentalidad del propietario: su casa no es para siempre. Las familias norteamericanas cambian de vivienda unas 5 o 6 veces en su vida, de promedio, movidas también por la gran movilidad de su estructura laboral.

 

4.- La casa de madera reclama de una dedicación en mantenimiento suplementaria, lo que conduce a una cultura del “bricolaje” muy sólida y a una fuerte mentalidad “auto-constructora” de las familias, que consideran el trabajo manual doméstico como un valor propio de su estilo de vida, heredado de su historia como colonos.

 

5.- La construcción integral en madera es económica y muy rápida, por la propia materia prima, y por los medios auxiliares que necesita, en particular para la construcción de casas unifamiliares, sobretodo fuera de los centros urbanos.

 

5.- Razones impositivas. En diversos estados, la construcción con ladrillo u hormigón está tradicionalmente más gravada.

 

6.- Razones de seguridad. La flexibilidad y ligereza de la construcción en madera supone cierto grado de protección frente a acciones sísmicas, comunes en muchas zonas pobladas del país, aunque, por el contrario, suponen una defensa endeble contra tifones o tornados, muy habituales en algunos estados, lo que se suple con la dotación de sótanos-refugio.

 

7.- Estas viviendas, desmontadas y con todas sus piezas seriadas (o montadas incluso), pueden comprarse a distancia, enviarse al emplazamiento y ser erigidas por el mismo usuario. Se trata de un proceso de industrialización de la construcción, histórico, claro antecedente de la prefabricación actual.

 

Los despachos de arquitectura y los arquitectos han desarrollado este sistema de armazón repetitivo, forrado por ambos lados con tablazón, muy parecido al sistema de construcción de barcos, para proyectos de edificios modernos y representativos. Sin ir más lejos, las formas del Guggenheim de Bilbao (arquitecto norteamericano), sólo son posibles por la aplicación, con materiales modernos, de este concepto constructivo, que se conoce por el “Balloon Frame”. Pero esto será motivo para otro post.

 

 

 

 

 



Diseño radical: UP de Gaetano Pesce


10-09-2014
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¿Puede un sillón ser voluptuoso? ¿O feminista?

 

G.Pesce nació en La Spezia, Italia, en 1939. Estudió Arquitectura en la Universidad de Venecia y ha desarrollado una amplia actividad como arquitecto, diseñador, escultor, artista de “performances”, docente..., tanto como creador independiente como para empresas de diseño internacionales. Autor de reconocidos edificios, sus diseños de mobiliario y lámparas se cuentan entre los más influyentes para cualquier despacho de arquitectos o interioristas, y se ha atrevido a investigar en el campo de la joyería, por ejemplo. Pueden encontrarse diseños suyos en colecciones de renombre internacional, como el MOMA. En 1996 fue galardonado con una retrospectiva de su carrera en el centro Pompidou.

Asociado a cierta corriente creativa "anti-diseño”, sus creaciones reiteran una carga simbólica muy potente, con una manera de ver los objetos cotidianos como vehículos de comunicación, como medios de expresión, cuanto más radical, mejor. El mensaje por encima del medio. La expresividad combinada con la experimentación y la investigación, conducen al artista a la utilización de nuevas tecnologías y formas, incorporando un mensaje lúdico, evocador o poético a sus piezas, jugando deliberadamente con la contradicción o la transformación.

 

Pesce describió la 'Serie UP', la más famosa, de 1969, como muebles de "transformación". Se podría decir que su trabajo es una permanente transmutación, en sentido literal y figurado. La butaca UP5 y el “puf” UP6, icónicos, transforman una figura femenina (la “donna”), muy enfatizada, y con un reposapiés esférico unido a ella mediante un cordón (una bola de presidiario), en una butaca rotunda, exuberante (recuerda las figuras femeninas del arte prehistórico), muy cómoda y de concepto rompedor. Se trta de un sofá rotundo, voluminoso, muy radical en su presencia. El sentido del humor o incluso el mensaje político (la mujer esclavizada como idea reivindicativa) son indisolubles con el diseño formal.

Pesce aporta reflexiones incluso sobre el momento del desembalaje de estas piezas, que se sirven “envasadas” al vacío y que solo adoptan su forma final por sí mismas en el momento del desembalaje, "hinchándose", sufriendo así su primera “transformación”. El mueble se concibe casi como una “performance”.

La serie consta realmente de 7 piezas, con la espuma de poliuretano como elemento básico de fabricación. UP5 y UP6 están envueltos en telas elásticas, disponibles en negro, rojo, amarillo, azul, verde oscuro, y rayas beige-naranja. En todos sus acabados, se trata de un elemento capaz de caracterizar con contundencia cualquier espacio particular, comercial o representativo y constituye un recurso infalible para despachos de arquitectos y decoradores de cualquier tipología.

 

Investigación emocional

 

 

 

#arquitecto #interiorismo #reformas



El diseño de las oficinas del futuro


09-09-2014
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¿"Infantilización" en el diseño de espacios de trabajo?

 

Los arquitectos, principalmente, vienen enfrentándose al diseño de oficinas y espacios de trabajo como uno de sus retos profesionales más importantes, y la mayor parte de despachos de arquitectos e interioristas profesionales se han planteado un diseño de este tipo de espacio en algún momento de su carrera profesional.

Durante muchos años, el diseño de oficinas corporativas, asociadas a edificios de oficinas específicos (siguiendo el modelo norteamericano), se mantuvo relativamente estancado, creativamente hablando, adoptando, con lógicas variaciones, el esquema básico de planta diáfana, perímetro acristalado y cubículos interiores más o menos abiertos, homogéneos y alineados, con una ambientación y mobiliario neutros, y diseños especiales para las zonas más representativas.

 

En las últimas décadas, las empresas se han hecho tecnológicas en mayor o menor medida, se crean y se desarrollan con una filosofía de empresa más liberal, trabajando con el aprovechamiento integral de las tecnologías, de la extrema portabilidad tecnológica, de los sistema “en la nube”, la incorporación desigual del trabajo desde casa, las políticas de confort para los empleados, el rejuvenecimiento de las plantillas, el “boom” del trabajo colaborativo, la publicidad como proyección global de la empresa, twiter (y todo lo demás), la adaptación de las dimensiones de las empresas a los vaivenes de la economía… Se ha dado lugar a espacios más híbridos, con incorporación de elementos lúdicos, ambientes sacados de la cultura de las cafeterías, los comercios urbanitas, los lofts, la cultura post-pop, la publicidad…Este es el presente del diseño de oficinas, y quien sabe si lo será por más tiempo.

Las compañías están agregando una creciente variedad de lugares interactivos o lúdicos, según la creatividad del diseñador, que van desde jardines de la azotea, zonas de estar íntimas, cafés, salas de juego, o incluso centros de meditación o mini-gimnasios. Se desdibujan deliberadamente las separadas esferas tradicionales de vida y trabajo, lo que da lugar a una filosofía de diseño que celebra la sorpresa, la complejidad y la ambigüedad, huyendo de la rigidez en el uso personal de los espacios de trabajo.

Pasamos de la corbata a la bicicleta plegable, en un proceso de “infantilización” muy propio de la actualidad y que afecta al diseño de los espacios. Quizás las empresas consideraban una muestra de prestigio el tamaño, el número de empleados o la productividad de su empresa, y ahora prefieren proyectar valores relacionados con la calidad de vida del equipo o la imagen de la firma.

 

¿Podemos preveer un cambio de tendencia en la arquitectura de las oficinas?

 

Las nuevas generaciones tienen totalmente interiorizada la tecnología, y ésta no debería ser el “leif-motiv” que ha podido ser para sus padres. La economía de medios (energética, de consumo, de inversión…) debería además imponer un estilo mucho más austero y práctico. Quizás no estarán tanto tiempo físicamente en la empresa, y se idearán espacios de trabajo más parecidos a hogares o espacios particulares, sin tanta proyección publicitaria.

Existe otro proceso nada desdeñable, el envejecimiento de las generaciones. La demografía y la conquista de la libertad personal, además de una nueva economía menos basada en el trabajo, deberían llevarnos a una nueva separación entre vida personal y vida laboral, en claro beneficio de la primera.

La contención demográfica es un hecho, como lo es el alargamiento de la vida laboral. ¿No podemos deducir que los espacios de trabajo sufrirán una adaptación a empleados de mayor edad? Menos necesidades de espacio lúdico, más atención a la ergonomía (facilidad de visión, de movimiento, de uso, de desplazamiento por los espacios de trabajo..).

 

¿No deberíamos pasar de los “espacios lúdicos” a los espacios “legibles”?

 

Estamos seguros que esta “legilibilidad” de los espacios y sus usos se convertirá, a medida que el concepto se vaya concretando, en un principio de diseño universal para las oficinas de las generaciones futuras.

 

 

 



Ergonomía: la ciencia del trabajo


08-09-2014
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La ergonomía es una ciencia heredada (como tantas) de la civilización griega; su etimología es “Ciencia del Trabajo”, y es la disciplina del diseño (y la medicina incluso) que estudia lugares de trabajo, objetos, herramientas, espacios… para que éstos se adapten lo más adecuadamente posible a las características psicológicas y fisiológicas de las personas, y a sus capacidades, para obtener la máxima funcionalidad y la máxima preservación de la salud de las personas.

 

A partir de la segunda guerra mundial se impulsó en gran manera, con el desarrollo de la maquinaria como elemento de trabajo y el impulso armamentístico, llegando a su máximo exponente con la carrera espacial, adaptando equipos y utensilios al mejor uso humano en condiciones extremas. Llegando hasta la actualidad, la era de la biomecánica, en que se ha incorporado integralmente a los conocimientos básicos de arquitectos, ingenieros, diseñadores industriales…. También las normativas incorporan cada vez más criterios ergonómicos en las homologaciones de objetos y espacios, y, hoy en día, la adaptación de objetos o espacios a personas con limitaciones físicas constituye un criterio universal de diseño.

 

Una de las aplicaciones más directas de la ergonomía es la de la silla de trabajo, un elemento decisivo en nuestro confort diario, determinante en nuestra salud y en nuestro rendimiento. Sería bueno resumir algunos criterios básicos para conocer cuáles deben ser las características de una silla ergonómica y qué requisitos debemos comprobar en ellas (y, por extensión, en un puesto de trabajo):

 

La cabeza y el cuello deben quedar rectos, con los hombros relajados. Los reposacabezas o los respaldos altos permiten una relajación de esta zona, aunque no sea constante, muy aconsejable. La línea de los hombros debe ser paralela al plano frontal, sin torsión del tronco. Los respaldos óptimos deben tener una anchura entre 40 y 45 cm.

 

Los antebrazos y los brazos deben formar un ángulo recto en los codos, o ligeramente superior (máximo 110º). Esta postura se facilita con la presencia de apoyabrazos en las sillas, aunque no se aconsejan para puestos de trabajo que exigen mucha movilidad.

 

Los codos deben quedar lo más pegados posible al cuerpo, lo que facilita el mejor ángulo de los brazos y la mejor postura de la espalda. Ésta y la cadera deben formar un ángulo lo más cercano posible a los 90º. La regulación lumbar y del asiento deben permitir la adaptación en cada caso a esta posición.

 

Los pies deben estar siempre apoyados en el suelo, o sobre un reposapiés bajo (no más alto de 5 cm, preferiblemente con una inclinación de unos 10º), y que no deslice. Los manuales aconsejan que las sillas dispongan de 5 puntos de apoyo en el suelo, preferiblemente con ruedas, pero la silla no debe deslizarse involuntariamente.

 

Las rodillas deben quedar algo separadas del asiento, sin tocar al mismo, ni separarse en exceso. Su postura debe ser relajada y debe disfrutar de libertad de movimientos. Debe disponerse de al menos 70 cm de ancho libre bajo la mesa para la libertad de movimiento de las piernas. El ángulo entre el muslo y la pierna debe acercarse al ángulo recto en la rodilla, o superarlo ligeramente.

 

El asiento debe poder ajustarse entre 38 y 50 cm de altura, debe tener entre 40 y 45 cm de ancho, y una profundidad de entre 38 y 42 cm. Debe ser acolchado y forrado con tela o material flexible, y, sobretodo, transpirable. Debe tener bordes redondeados.

 

En caso de trabajo con ordenadores, la cabeza debe quedar paralela a la pantalla cuando se mire a la misma, y la mirada debe ser ligeramente descendente, lo que evita forzar los huesos y musculatura del cuello.

 

Tan importante como la silla, es la buena adecuación de la altura del plano de la mesa. El trabajo de precisión reclama alturas de 90 a 110 cm (hombres) y de 80 a 100cm (mujeres). El trabajo de lectura y escritura exige un altura de 74 a 78 cm (H) y de 70 a 74cm (M). En caso de trabajo simultáneo con textos y ordenadores, se aconseja el uso de atriles para disponer de un plano de trabajo lo más unitario posible.

 

Existen una corriente en el diseño de sillas de trabajo, conocida como sistema flip, muy difundida en los últimos años, en las que se propone un apoyo del tren inferior del cuerpo sobre las rodillas más que sobre los pies.

 

En todo caso, no debemos olvidar que la constitución de cada persona es distinta (no solo por sexos, sino también por edades e incluso entre nacionalidades), que los usos específicos también influyen en la elección de una silla, y que, en todo caso, resulta muy aconsejable probarla a conciencia, adaptarla a nuestra propia constitución y, en general, prestar la debida atención a nuestra postura en el trabajo. Y, sobre todo, acostumbrarnos a hacer ligeras pauses cortas y frecuentes en nuestras posturas más habituales.

 

La ergonomía del puesto de trabajo afectaría también a los niveles de iluminación, a los reflejos sobre pantallas y superficies de trabajo, la orientación respecto ventanas, las constantes de confort térmico y de humedad estacional, condiciones de confort acústico y ambiental,...y una larga lista de condiciones ergonómicas que los despachos de arquitectura e interiorismo aplican y conocen, aunque no se debería eludir la responsabilidad del usuario en su propia salud, comodidad y rendimiento.

 

¿Trabajas en una buena postura?

 

 

 



¿Puede construirse un puente invisible?


05-09-2014
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El canal “Dutch Water” se construyó en Halsteren ( Holanda) como barrera defensiva militar en el siglo XVII, conectado a los baluartes del “Fort de Roovere”, y hoy forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad de la Unesco.

En 2011, el reto de los arquitectos holandeses Ro&Ad Architekten era habilitar un acceso peatonal público a la fortificación, atravesando el canal, resolviendo el desnivel descendente, y priorizando el control de su impacto visual en el conjunto edificado y paisajístico.

Un puente o pasarela resultaba la solución obvia, pero, aprovechando las características específicas del canal (nivel de agua estable y sin flujos), ocultaron el paso colocándolo por debajo del nivel del agua, habilitando una trinchera impermeabilizada, que no tiene apenas presencia física desde cierta distancia, y que hace de su uso una experiencia lúdica en sí misma, permitiendo un sorprendente punto de vista a nivel de la superficie del agua. El Puente (conocido ya como el Puente de Moisés, por razones obvias) está construido en madera de Accoya, especialmente resistente, con elementos reciclables, y con un riguroso sistema de impermeabilización exterior. Es ya de una de las principales atracciones turísticas nacionales.

Explotando al máximo las características del emplazamiento, los arquitectos han reinterpretado un modelo aparentemente intocable, creando una nueva tipología de infraestructura, y una nueva experiencia lúdica, a parte de conseguir una economía de medios notable.

 

En ocasiones, el buen diseño empieza de cero.

 

http://www.stylepark.com/en/architecture/going-through-water-pedestrian-trench-bridge-in-the-netherlands-by-roundad-architekten/327411

 

 

 



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